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Luisleo Magazine

¿Estás embarazada o planificas estarlo?

Poradmin

Jun 25, 2021

El embarazo es uno de los momentos más importantes en la vida de toda mujer, no solo  por cumplir un ciclo dentro de su vida fisiológica sino que, sentimentalmente, ayuda a desarrollar otras facetas educativas para el crecimiento adecuado de este ser humano que formará parte de su vida  y de la  sociedad. 

La gestación va de la mano de cambios significativos en lo físico, psicológico, anímico  y sentimental que toda mujer debe tomar en cuenta y estar al tanto de ellos. Es aquí cuando la preparación y estabilidad emocional juegan un rol decisivo frente a todas las situaciones que están por suceder. Aunque la presencia o estabilidad de la pareja  no es absolutamente  necesaria, sirve de mucha ayuda a afrontar, juntos, este momento cuando ha sido tomada una decisión entre de dos personas, estableciendo los vínculos de familia.

La mujer  debería iniciar un embarazo antes de alcanzar los 40 años de edad, ya que después de esta etapa  la fertilidad disminuye y pudieran presentarse retrasos en la concepción, además de que ya han sido muy estudiadas las complicaciones; a mayor edad más riesgos. Por ellos, recomendamos de forma ideal la concepción antes de los 35 años. No con esta afirmación se está contraindicado hacerlo después de los cuarenta, sino que debemos aclarar las situaciones de peligros y beneficios de una concepción a menor edad.

Las  condiciones  físicas y de salud antes de  buscar  el embarazo son importantes. Todas las pacientes deberían acudir a una consulta  preconcepcional  para recibir las recomendaciones  adecuadas.

El peso es muy importante. Toda mujer con aspiraciones de convertirse en madre debería mantener un índice de masa corporal (IMC)  menor  de 25,  y esto lo puedes saber fácilmente  dividiendo tu peso en kilogramos entre el cuadrado de tu estatura en metros (Kg/mt²).  De esta manera comienzas un embarazo con menores riesgos de desarrollar  diabetes  gestacional o hipertensión  relacionada con el mismo.

Una vez tomada la decisión de buscar el embarazo, se recomienda iniciar el consumo de ácido fólico preventivo por lo menos 3 meses antes, ya sea con tabletas comerciales de fácil acceso en farmacias o la ingesta de alimentos ricos en folatos como los vegetales de hojas verdes, frutas cítricas, frijoles. También existen algunos alimentos como las harinas, el arroz, la pasta, el pan y los cereales a los que se les añade ácido fólico en su fabricación. Para las mujeres que deseen quedar embarazadas y para la embarazada la recomendación es el consumo  diario de  400 microgramos de ácido fólico.

En la consulta preconcepcional o en la prenatal, tu matrona te indicará cual es el mejor preparado que puedes recibir y cuál es la dosis diaria del mismo. 

Durante el crecimiento y desarrollo del bebé se necesita un importante requerimiento de hierro para formar hemoglobina, que es la encargada de transportar el oxígeno vital y lo aporta la madre de sus reservas. Por ello, la futura madre debe alimentarse muy bien ya que las necesidades de hierro en el embarazo van a aumentar desde el primer trimestre, y si la mujer comienza con valores sanguíneos disminuidos presentará síndrome anémico por escasez de hierro, lo que puede provocar partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer.

Una buena alimentación equilibrada con carnes rojas, legumbres, frutos secos, cereales y verduras, que deben ser combinadas con la ingesta de frutas cítricas que aportan vitamina “C” la cual es muy importante para el bienestar materno y para la absorción de mayores proteínas en los alimentos. 

Como verás debes mantenerte muy bien informada de las condiciones ideales para el inicio de tu embarazo, pero no es nada difícil si sigues unas buenos hábitos alimenticios y nutricionales para disminuir al máximo los factores de riesgo.

RECUADRO

Hay que vigilar

Los niveles de la tensión de la madre durante todo el proceso.

Realizar exámenes de hematología para evitar anemia durante el embarazo.

La falta de hierro en la paciente que necesita mucho el bebé.

La elevación de la glucosa afecta el desarrollo del niño, evitando caer en una hipoglicemia.

La ingesta de licor y el consumo de cigarrillo. Ambos se deben eliminar desde antes de concebir. 

Dr. Freddy González Arias 

Especialista en Alto Riesgo Obstétrico

freddygonarias@gmail.com

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